viernes, 17 de agosto de 2018

500 AÑOS DE CONCEPCIONISTAS EN EL PUERTO - SANTA BEATRIZ DE SILVA



Soy Beatriz de Silva y Meneses. Nací en Campo Mayor, una pequeña villa de ambiente rural en el Alentejo portugués, allá por la primera mitad del siglo XV. No sé muy bien ni el día ni el año. La fecha de mi nacimiento no está muy clara entre mis primeros biógrafos, pero según las últimas investigaciones se dice que vine al mundo hacia el año 1437.

Mi padre, Ruy Gómes da Silva, fue alcalde mayor de Campo Mayor y consejero del rey D. Duarte. Mi madre, Dª Isabel de Meneses era una dama emparentada con las casas reales de España y Portugal.

De mi infancia puedo deciros que crecí en el seno de una familia de hondas raíces cristianas. Éramos once hermanos, criados y educados con mucho amor.

Muy jovencita, como era costumbre en la época, me trasladé a la Corte de la reina Isabel, hija de D. Juan, príncipe de Portugal, al casarse ésta con D. Juan II, rey de Castilla. Permanecí en la corte de Tordesillas, como dama de la reina varios años.

Mis biógrafos, que me miran con buenos ojos, decían que era muy hermosa, “la dama más bella de la corte de Castilla”. Quizás no era consciente de ello pero mi belleza atraía las miradas de todos y despertaba cierta admiración en quienes me trataban. Cierto es que muchos nobles caballeros me pidieron en matrimonio, pero yo tenía las miras en otro caballero, pero de eso os hablaré más adelante.

Creo que por ello, la Reina, pudo contemplar en mí una rival en su matrimonio. Dicen que sus celos le llevaron a encerrarme. Solo sé que un día de forma inesperada para mí, me encontré dentro de un cofre en un rincón del castillo.

En medio de la oscuridad me encomendé con todo el corazón a la Virgen María. Pude verla, no sé si con mis propios ojos o los de la fe. Iba vestida de hábito blanco y manto azul y el niño Jesús en brazos. Me habló, o al menos yo pude escuchar sus palabras de ánimo y su consuelo. Me hizo un encargo que desde entonces no olvidé: fundar una Orden dedicada a la honra del misterio de su Inmaculada Concepción. El hábito de las monjas sería el mismo que ella lucía, blanco y azul. No pude sino ofrecerme como su servidora y consagrarme a ella. La Reina de cielo me libró de aquella prisión.

Al cabo de tres días salí de allí como si nada hubiera pasado. Abandoné la corte e ingresé, como seglar o señora de piso, en el Monasterio dominico de Santo Domingo el Real. Estuve en este retiro por espacio de treinta años, durante los cuales permanecí con el rostro cubierto siempre con un velo, no sólo como penitencia sino, sobre todo, en señal de una total consagración a mi Señor. Esperaba así la hora de poder llevar a cabo la misión que me había encomendado mi Señora, la Virgen Inmaculada. Llegó el año 1884. Fue un año grato para mi e inolvidable. Abandoné el Monasterio de Santo Domingo y con algunas compañeras, pasamos a una casa llamada Palacios de Galiana, junto a la muralla norte de Toledo, un regalo donado por la Reina Isabel. Sí, Isabel la Católica. Nos unía una cierta amistad. Fue muy generosa. También nos concedió la capilla adjunta, dedicada a Santa Fe, una santa de origen francés.

Durante cinco años vivimos en Santa Fe. No profesamos en ninguna orden religiosa, ni vivíamos bajo ninguna regla aprobada por la Iglesia. Fue una experiencia nueva dentro del monacato femenino de aquella época. Finalmente a petición mía y de la Reina Isabel, nuestra valedora, el 30 de abril de 1489, conseguimos del Papa Inocencio VIII la aprobación de un Monasterio dedicado a la Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Era el comienzo de un camino, un divino camino. Quiso el Señor llamarme a su lado antes de empezar a caminar por él, o quizás ya había comenzado. Antes de marchar hacia el año 1492 pude profesar en presencia de mis hermanas y el obispo de Toledo.

El monasterio no desapareció. La Comunidad, a pesar de muchas dificultades continuó fiel a nuestros primeros proyectos. La perseverancia de las primeras hermanas y el apoyo de la Orden franciscana que nos acompañó desde los comienzos, dio como resultado el crecimiento de la Orden desde Toledo a otros lugares del Reino. Por fin, el 17 de septiembre de 1511 obtuvimos regla propia. A mediados del s. XVI, la Orden de la Concepción de la bienaventurada Virgen María, llegó hasta el Nuevo mundo.

El Papa Pío XI confirmó el culto inmemorial que muchos me tributaron y me proclamó Beata el 28 de julio de 1926. Más tarde, reanudada la causa de canonización en 1950 por Pío XII, Pablo VI me canonizó solemnemente el 3 de octubre de 1976. Mi fiesta litúrgica se celebra el día 17 de agosto.

Soy conocida en la historia como “la dama del rostro velado” y “la mujer del silencio”. Espero que hayáis disfrutado con esta breve historia de mi vida que os he compartido. Ahora son mis hijas, extendidas por todo el mundo quienes hacen presente el Carisma que un día el Espíritu Santo me inspiró.

jueves, 16 de agosto de 2018

500 AÑOS DE CONCEPCIONISTAS EN EL PUERTO


Durante este año se conmemoran los quinientos años de la llegada de la orden concepcionista a nuestra Ciudad. Por este motivo se están realizando una serie de actos benéficos, Triduos, visitas guiadas al convento y mañana viernes 17 de agosto, festividad de Santa Beatriz de Silva, fundadora de la orden religiosa, se realizará una procesión magna con motivo de este aniversario. 

En dicha procesión participará de una forma muy especial los grupos jóvenes de las distintas Hermandades de la Ciudad portando cuatro andas con Imágenes del propio Convento, como son Santa Beatriz de Silva, Inmaculada Concepción, San Francisco de Asís y Niño Jesús de Praga.

La Salida procesional tendrá lugar desde el Convento de las Madres Concepcionistas a las 19,30h, realizándose un acto sobre las 21,30h en la Plaza de España y tiene prevista la recogida a las 23h. 

El itinerario será el siguiente: 
Nevería, Federico Rubio, Cañas, Bajada del Castillo, Plaza Alfonso X el Sabio, Santo Domingo, Larga, Palacios, Plaza de España, Vicario, Ganado, Placilla, Ricardo Alcón, Nevería y a su Templo. 



miércoles, 15 de agosto de 2018


FESTIVIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA


Lo qué es y significa la fiesta de la Asunción de la Virgen María, el 15 de agosto

El, día 15 de agosto, es la solemnidad litúrgica de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos. Venerado y profesado este misterio de la fe cristiana por el pueblo fiel durante siglos, en 1950 el Papa Pío XII lo proclamó como dogma de fe.

La fiesta de la Asunción significa que la Virgen María, al término de su peregrinación terrena y en virtud de su contribución a la historia de la salvación como Madre del Redentor, fue liberada por la gracia de Dios de la corrupción del sepulcro y su elevada en cuerpo y alma a los cielos, donde está y actúa como mediadora entre Dios y los hombres.
  
La fiesta de la Asunción es entonces el triunfo definitivo de María y es la prenda de la vocación de eternidad de todos los seguidores de Jesucristo. Nuestro común destino es el cielo, y  nosotros, al igual que María, solo podemos lograr el cielo con nuestra vida comprometida y cabalmente cristiana en la tierra.

Como dice la liturgia de la Iglesia, María, en y con su Asunción, es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada, es consuelo y esperanza de su pueblo, todavía peregrino en la tierra.

Por todo ello y desde siglos, en torno al día de la Asunción –el 15 de agosto-, hay fiesta en honor de la Virgen Santísima bajo distintos títulos y advocaciones y en consideración de este misterio de su Asunción gloriosa. Así es la fiesta de la Virgen de los Reyes de Sevilla, de la Virgen del Sagrario en Toledo, de la Virgen de Prado en Ciudad Real, de la Virgen de la Paloma en Madrid, de la Virgen de Begoña en Bilbao,…

La Asunción es también la fiesta principal de Málaga, Elche –con su célebre y mítico “Misteri”-, San Sebastián, Brihuega, Cogolludo, Jaca, Chinchón, Jumilla…

Es, en suma, la fiesta popular de la Virgen de Agosto, el mes quizás junto a septiembre más mariano de todo el año.

www.revistaecclesia.com



jueves, 2 de agosto de 2018

143 AÑOS DE HERMANAS DE LA COMPAÑÍA DE LA CRUZ



Congregación religiosa fundada en Sevilla el 2 de agosto de 1875 por Sor Ángela de la Cruz. Es de Derecho Pontificio, aprobada por San Pío X en 1904, y su nombre, según aparece en el registro de Congregaciones, reza así: "Hermanas de la Compañía de la Cruz de Sevilla".

Cuando en 1925 se cumplieron los primeros cincuenta años de la fundación del Instituto Sor Ángela escribió en su "Carta de año" a las Hermanas cuál era su anhelo para este tiempo nuestro: "Y después de los cien años, la (persona) que vea una Hermana de la Cruz pueda decir: Se ve a las primeras, el mismo hábito exterior y el mismo interior; el mismo espíritu de abnegación, el mismo de sacrificio... Son las mismas, la providencia para los pobres; dan de comer al hambriento, visten al desnudo, buscan casa a los peregrinos, visitan a los enfermos, los limpian, los asean, los velan sacrificando su reposo.

Convento de las Hermanas de la Cruz. Son todas para los pobres, mirándolos no sólo como hermanos, sino como señores, y los acompañan y están con ellos a su lado......

Alguna vez la opinión de personas sensatas que consideraban excesivo el clima de sacrificio característico de la Compañía de la Cruz hizo temer que el Instituto naufragara a corto plazo. Sor Ángela tranquilizó a las Hermanas: "Eso en vosotras está, si sois fieles al espíritu (la Compañía) durará hasta el fin de los tiempos". Pero no les disimuló la seria advertencia de que, si fallaban, el Instituto "podrá desaparecer como la sal en el agua". Insistía en la fidelidad: "Que cuando celebren el primer centenario, quienes hayan conocido a las presentes y vean a las de ese tiempo puedan decir: Son las mismas, y en las presentes de hoy vive en todo su rigor el espíritu de las primeras".

Y así es. Las Hermanas de la Cruz, hijas de tan buena Madre, procuran ajustar en el tiempo presente sus pasos a las huellas que ella dejó.

En el capítulo primero de sus Constituciones, que fueron aprobadas también por San Pío X en 1908, se expresa que "El fin especial o distintivo de esta Congregación, es promover con la divina gracia la salvación de las almas entre los pobres, a quienes las Hermanas considerarán y amarán como a sus amos y señores. Por ganar sus almas aplicarán su vida apostólica a la visita diaria de enfermos necesitados a domicilio, asistiéndolos en sus necesidades espirituales y materiales. Y también, a la gratuita y cristiana educación de niñas pobres, en internados de huérfanas y en escuelas diurnas y nocturnas". En otro lugar. "Y con el lenguaje mudo del ejemplo llevando una vida voluntariamente pobre y austera, en la realización de sus apostolados de caridad".

www.hermandades-de-sevilla.org




lunes, 30 de julio de 2018

ORACIÓN MENSUAL


Un mes más, la Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y de Nuestra Señora de la Alegría convoca a sus hermanos, cofrades y fieles a realizar una oración ante nuestros Sagrados Titulares en la capilla bautismal de la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros. 

La oración se llevará a cabo el próximo viernes 3 de agosto de 2018, a partir de las 21h, teniendo acceso al Templo por la puerta
de las Campanas.

miércoles, 25 de julio de 2018


SANTIAGO APÓSTOL, PATRÓN DE ESPAÑA


Miguel de Cervantes cuenta que Sancho Panza preguntándole a Don Quijote por qué los españoles cuando quieren dar una batalla invocan “Santiago y cierra España”, le responde: “mira, este caballero de la cruz bermeja háselo dado Dios a España por Patrón y amparo suyo”. Francisco de Quevedo escribe al rey Felipe IV: “Dios hizo a Santiago, Patrón de España, que no existía entonces, para que cuando llegue el día pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y con su espada”.

En el año 1630, siendo dicho monarca rey de España, el papa Urbano VIII decreta que el Apóstol Santiago, el Mayor, sea considerado solo y único Patrón de la Nación Española. Era hijo de Zebedeo y de su esposa Salomé, y hermano de Juan Evangelista. Nace en Betsaida a orillas del lago de Galilea, en Palestina. Ambos hermanos eran socios de un pequeño negocio de pesca que compartían con Pedro y Andrés, hijos de Jonás. Jesús de Nazaret pasando cierto día a orillas del lago de Galilea estando ellos pescando, les invita a “ser pescadores de hombres”.

 Aceptan su invitación y dejando sus  redes, le siguen. Viendo Jesús su fortaleza de espíritu les llama “Hijos del Trueno”, y les considera sus amigos, junto con Pedro, por la adhesión y lealtad que muestran hacia su persona. Santiago le acompaña en el milagro de la resurrección de la hija de Jairo, es testigo de su transfiguración en el monte, de su agonía en Getsemaní y confidente de su profecía sobre la destrucción de Jerusalén y sobre la guerra más tarde que sobrevendría. A la pregunta de Jesús, si eran capaces de beber la copa que él beberá, es decir morir por su causa, Santiago y Juan contestan “somos capaces”.

Después de la ascensión de Jesús a los cielos y de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles en Jerusalén, en el año 30, la “Leyenda Áurea” cuenta que el Apóstol Santiago, hijo de Zebedeo, predicó la palabra evangélica en Judea y en Samaria; y que, posteriormente, vino a predicarla a la Hispania Romana haciendo nueve discípulos, regresando posteriormente  a Jerusalén y dejando aquí a dos discípulos para seguir evangelizando a los hispanos.

En torno a viaje a España del apóstol Santiago, el Mayor, hay varias tradiciones orales y leyendas. Una de estas, la más común, afirma que desembarcó en la Bética Romana, siguió caminando por la vía romana que unía la Itálica con Mérida, continúa a Coimbra y Braga y llega a Iria-Flavia, Padrón, en Galicia.

Ordena obispos en Braga, Lugo y Astorga, continúa por la vía romana hacia Zaragoza, en cuya ciudad se le aparece la Virgen Maria, en carne mortal, sobre un pilar a orillas del río Ebro para fortalecerle y animarle en la fe cristiana ante los problemas y dificultades que sufría. Le encarga construir allí un templo en el cual se depositase su imagen. Santiago levanta allí una pequeña capilla con el nombre de Nuestra Señora del Pilar colocando su imagen sobre un pilar. Antes de regresar a Jerusalén, nombra obispo de esta ciudad a su discípulo Atanasio y ordena presbítero a Teodoro.

Regresa a Jerusalén. En el año 44, las autoridades judías desatan una violenta persecución contra la naciente Iglesia Cristiana, durante la cual muere el apóstol Santiago cortándole la cabeza con una espada. Sus discípulos recogen su cadáver y lo embarcan con dirección a la Hispania Romana. La nave desembarca misteriosamente en la costa marítima gallega, donde, entonces, reinaba la reina Lupa.

Informada de ello, la reina manda  depositen su cadáver  en un carro tirado por una junta de bueyes. Misteriosamente lo llevan a su palacio situado en el monte, llamado Pico Sacro, donde al verlo, se convierte y bautiza. Ordena que su cuerpo sea enterrado donde los bueyes se paren y no puedan tirar más del carro. Cansados se paran definitivamente en el lugar donde actualmente se halla la catedral compostelana. Los nativos excavan una tumba, y allí entierran su cadáver.

A principios del siglo IX, en el año 813, un ermitaño llamado Pelayo vio durante una noche a una estrella que brillaba grandemente sobre una colina rocosa próxima al río Sar. Se lo cuenta a los demás ermitaños y pastores que perciben lo mismo. Se aproximan y oyen una música lejana misteriosa como de ángeles. Se lo comunican a Teodoro, obispo de Iria-Flavia, quien les manifiesta que allí está la mano de Dios.

Visitan dicho lugar, desbrozan la maleza y encuentran una pequeña tumba, donde hallan tres cadáveres que atribuyen al apóstol Santiago y a sus dos discípulos, Teodoro y Atanasio. Llaman a este lugar “Campus Stellae”, (Campo de la Estrella, o Compostela). Comunican dicho hallazgo al rey Alfonso II, el Casto, quien desde Oviedo se traslada a al mismo.  El rey manda levantar un pequeño templo de piedra y barro en su honor y un pequeño monasterio de monjes.

El hallazgo de las reliquias del apóstol Santiago produjo una enorme alegría y una gran esperanza en toda Cristiandad infundiendo una gran fuerza y poder a los cristianos contra la invasión islámica. El rey Alfonso II, el Casto, comunica dicha noticia al papa León III y al emperador Carlomagno. Monjes y laicos cristianos vienen a ver su tumba para implorarle protección, amparo y vida. Ello  lugar al nacimiento de las peregrinaciones a Compostela y a la figura del peregrino.

Dante, autor de “la Divina Comedia”, en su obra “La Vita Nova”, distingue peregrinos, romeros y palmeros. Llama peregrinos a los que hacen el Camino de Santiago, cuando escribe: “no se entiende por peregrino sino el que va hacia la casa de Santiago o el que vuelve a ella”. La palabra, peregrino es, pues, originaria y propia del Camino de Santiago.

El primer milagro atribuido al apóstol Santiago tuvo lugar, en el año 845, en la famosa batalla de Clavijo, cerca de Nájera. El rey Ramiro I del Reino Hispano Astur, después de consultar con sus asesores, niega el tributo anual de las “cien doncellas”al califa de Córdoba, Abderamán II, que se lo había reclamado, en virtud de lo pactado con su antecesor el rey Mauregato. Ello ocasiona una lucha entre las fuerzas cristianas e islámicas.

El primer día de combate, las fuerzas cristianas pierden la batalla. De noche, el rey Ramiro I sueña que el apóstol Santiago le promete la victoria. Al día siguiente, de muy de mañana, confiado en su palabra, ataca con todas sus fuerzas cristianas a los musulmanes. De repente aparece Santiago, montado en un caballo blanco, llevando una bandera blanca en una mano y una espada centelleante en la otra y combatiendo a los musulmanes a los que derrotan habiendo centenares de muertos y heridos. En recuerdo de esta gesta épica, los reyes de la Reconquista Española establecen el “voto de Santiago” en agradecimiento por esta victoria, que tanto fortalecerá y animará a las tropas cristianas frente a las musulmanas.

El rey Alfonso III, el Magno (866-910), llama su a Reino, “Salus Hispaniae” (Salud de España), en su Historia de los Godos. Convierte a Compostela en el centro espiritual de España, levanta e inaugura la primera catedral con tres naves y tres ábsides, en honor del apóstol Santiago. A su inauguración asiste el conde Hermenegildo, de la familiar real, abuelo de san Rosendo.


 José Barros Guede
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domingo, 22 de julio de 2018

GRAN SORTEO DE 300 EUROS




Y con el verano, nuestra Hermandad vuelve a plantear otro sorteo de trescientos euros para el jueves 23 de agosto de 2018. 

Ya están a la venta las papeletas para poder participar de este sorteo y disfrutar del verano con la posibilidad de ser el agraciado. 

¡No te quedes sin tu papeleta!