miércoles, 29 de agosto de 2018

EUCARISTÍA PARROQUIAL





El próximo domingo 2 de septiembre de 2018, nuestra Hermandad se unirá al equipo de Pastoral de la Basílica menor de Nuestra Señora de los Milagros y participará de la Eucaristía dominical de 20,00h. 

Desde la Hermandad se invita a todos los Hermanos a acudir a esta Eucaristía seguir sintiéndonos como parte de la Iglesia Católica. 

martes, 28 de agosto de 2018

PALCOS PARA LA PATRONA




La Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, Nuestra Señora de la Alegría y Santa Ángela de la Cruz informa de la venta de palcos para la festividad de la Patrona. 

Como en años anteriores el palco tendrá capacidad para ocho personas y también se podrán adquirir sillas sueltas. 

Durante los días 3,4 y 5 de septiembre, las personas que el año pasado tuvieran un palco podrán renovarlo, mientras que el día 6 de septiembre se destinará a la venta de nuevos palcos. Durante todos estos días se podrán adquirir las sillas sueltas. 


Los interesados deberán acudir a la Casa de Hermandad, sita en C/Santa Fe, 57 en horario de 19h a 21h. 

El día 8 de septiembre, en la Plaza del Castillo también se podrán adquirir tanto palcos como sillas. 

Para más información pueden contactar en el teléfono 600 225 625.



sábado, 25 de agosto de 2018

SORTEO DE 300€



El pasado jueves 23 de agosto se sortearon los 300€ del primer sorteo que realiza nuestra Hermandad.

El número premiado es el 878 y el plazo de reclamación del premio es hasta el próximo 7 de septiembre de 2018.

La persona que tenga la papeleta premiada deberá ponerse en contacto con el tesorero de la Hermandad o, en su defecto, con cualquier miembro de Junta de Gobierno.

viernes, 17 de agosto de 2018

500 AÑOS DE CONCEPCIONISTAS EN EL PUERTO - SANTA BEATRIZ DE SILVA



Soy Beatriz de Silva y Meneses. Nací en Campo Mayor, una pequeña villa de ambiente rural en el Alentejo portugués, allá por la primera mitad del siglo XV. No sé muy bien ni el día ni el año. La fecha de mi nacimiento no está muy clara entre mis primeros biógrafos, pero según las últimas investigaciones se dice que vine al mundo hacia el año 1437.

Mi padre, Ruy Gómes da Silva, fue alcalde mayor de Campo Mayor y consejero del rey D. Duarte. Mi madre, Dª Isabel de Meneses era una dama emparentada con las casas reales de España y Portugal.

De mi infancia puedo deciros que crecí en el seno de una familia de hondas raíces cristianas. Éramos once hermanos, criados y educados con mucho amor.

Muy jovencita, como era costumbre en la época, me trasladé a la Corte de la reina Isabel, hija de D. Juan, príncipe de Portugal, al casarse ésta con D. Juan II, rey de Castilla. Permanecí en la corte de Tordesillas, como dama de la reina varios años.

Mis biógrafos, que me miran con buenos ojos, decían que era muy hermosa, “la dama más bella de la corte de Castilla”. Quizás no era consciente de ello pero mi belleza atraía las miradas de todos y despertaba cierta admiración en quienes me trataban. Cierto es que muchos nobles caballeros me pidieron en matrimonio, pero yo tenía las miras en otro caballero, pero de eso os hablaré más adelante.

Creo que por ello, la Reina, pudo contemplar en mí una rival en su matrimonio. Dicen que sus celos le llevaron a encerrarme. Solo sé que un día de forma inesperada para mí, me encontré dentro de un cofre en un rincón del castillo.

En medio de la oscuridad me encomendé con todo el corazón a la Virgen María. Pude verla, no sé si con mis propios ojos o los de la fe. Iba vestida de hábito blanco y manto azul y el niño Jesús en brazos. Me habló, o al menos yo pude escuchar sus palabras de ánimo y su consuelo. Me hizo un encargo que desde entonces no olvidé: fundar una Orden dedicada a la honra del misterio de su Inmaculada Concepción. El hábito de las monjas sería el mismo que ella lucía, blanco y azul. No pude sino ofrecerme como su servidora y consagrarme a ella. La Reina de cielo me libró de aquella prisión.

Al cabo de tres días salí de allí como si nada hubiera pasado. Abandoné la corte e ingresé, como seglar o señora de piso, en el Monasterio dominico de Santo Domingo el Real. Estuve en este retiro por espacio de treinta años, durante los cuales permanecí con el rostro cubierto siempre con un velo, no sólo como penitencia sino, sobre todo, en señal de una total consagración a mi Señor. Esperaba así la hora de poder llevar a cabo la misión que me había encomendado mi Señora, la Virgen Inmaculada. Llegó el año 1884. Fue un año grato para mi e inolvidable. Abandoné el Monasterio de Santo Domingo y con algunas compañeras, pasamos a una casa llamada Palacios de Galiana, junto a la muralla norte de Toledo, un regalo donado por la Reina Isabel. Sí, Isabel la Católica. Nos unía una cierta amistad. Fue muy generosa. También nos concedió la capilla adjunta, dedicada a Santa Fe, una santa de origen francés.

Durante cinco años vivimos en Santa Fe. No profesamos en ninguna orden religiosa, ni vivíamos bajo ninguna regla aprobada por la Iglesia. Fue una experiencia nueva dentro del monacato femenino de aquella época. Finalmente a petición mía y de la Reina Isabel, nuestra valedora, el 30 de abril de 1489, conseguimos del Papa Inocencio VIII la aprobación de un Monasterio dedicado a la Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Era el comienzo de un camino, un divino camino. Quiso el Señor llamarme a su lado antes de empezar a caminar por él, o quizás ya había comenzado. Antes de marchar hacia el año 1492 pude profesar en presencia de mis hermanas y el obispo de Toledo.

El monasterio no desapareció. La Comunidad, a pesar de muchas dificultades continuó fiel a nuestros primeros proyectos. La perseverancia de las primeras hermanas y el apoyo de la Orden franciscana que nos acompañó desde los comienzos, dio como resultado el crecimiento de la Orden desde Toledo a otros lugares del Reino. Por fin, el 17 de septiembre de 1511 obtuvimos regla propia. A mediados del s. XVI, la Orden de la Concepción de la bienaventurada Virgen María, llegó hasta el Nuevo mundo.

El Papa Pío XI confirmó el culto inmemorial que muchos me tributaron y me proclamó Beata el 28 de julio de 1926. Más tarde, reanudada la causa de canonización en 1950 por Pío XII, Pablo VI me canonizó solemnemente el 3 de octubre de 1976. Mi fiesta litúrgica se celebra el día 17 de agosto.

Soy conocida en la historia como “la dama del rostro velado” y “la mujer del silencio”. Espero que hayáis disfrutado con esta breve historia de mi vida que os he compartido. Ahora son mis hijas, extendidas por todo el mundo quienes hacen presente el Carisma que un día el Espíritu Santo me inspiró.

jueves, 16 de agosto de 2018

500 AÑOS DE CONCEPCIONISTAS EN EL PUERTO


Durante este año se conmemoran los quinientos años de la llegada de la orden concepcionista a nuestra Ciudad. Por este motivo se están realizando una serie de actos benéficos, Triduos, visitas guiadas al convento y mañana viernes 17 de agosto, festividad de Santa Beatriz de Silva, fundadora de la orden religiosa, se realizará una procesión magna con motivo de este aniversario. 

En dicha procesión participará de una forma muy especial los grupos jóvenes de las distintas Hermandades de la Ciudad portando cuatro andas con Imágenes del propio Convento, como son Santa Beatriz de Silva, Inmaculada Concepción, San Francisco de Asís y Niño Jesús de Praga.

La Salida procesional tendrá lugar desde el Convento de las Madres Concepcionistas a las 19,30h, realizándose un acto sobre las 21,30h en la Plaza de España y tiene prevista la recogida a las 23h. 

El itinerario será el siguiente: 
Nevería, Federico Rubio, Cañas, Bajada del Castillo, Plaza Alfonso X el Sabio, Santo Domingo, Larga, Palacios, Plaza de España, Vicario, Ganado, Placilla, Ricardo Alcón, Nevería y a su Templo. 



miércoles, 15 de agosto de 2018


FESTIVIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA


Lo qué es y significa la fiesta de la Asunción de la Virgen María, el 15 de agosto

El, día 15 de agosto, es la solemnidad litúrgica de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos. Venerado y profesado este misterio de la fe cristiana por el pueblo fiel durante siglos, en 1950 el Papa Pío XII lo proclamó como dogma de fe.

La fiesta de la Asunción significa que la Virgen María, al término de su peregrinación terrena y en virtud de su contribución a la historia de la salvación como Madre del Redentor, fue liberada por la gracia de Dios de la corrupción del sepulcro y su elevada en cuerpo y alma a los cielos, donde está y actúa como mediadora entre Dios y los hombres.
  
La fiesta de la Asunción es entonces el triunfo definitivo de María y es la prenda de la vocación de eternidad de todos los seguidores de Jesucristo. Nuestro común destino es el cielo, y  nosotros, al igual que María, solo podemos lograr el cielo con nuestra vida comprometida y cabalmente cristiana en la tierra.

Como dice la liturgia de la Iglesia, María, en y con su Asunción, es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada, es consuelo y esperanza de su pueblo, todavía peregrino en la tierra.

Por todo ello y desde siglos, en torno al día de la Asunción –el 15 de agosto-, hay fiesta en honor de la Virgen Santísima bajo distintos títulos y advocaciones y en consideración de este misterio de su Asunción gloriosa. Así es la fiesta de la Virgen de los Reyes de Sevilla, de la Virgen del Sagrario en Toledo, de la Virgen de Prado en Ciudad Real, de la Virgen de la Paloma en Madrid, de la Virgen de Begoña en Bilbao,…

La Asunción es también la fiesta principal de Málaga, Elche –con su célebre y mítico “Misteri”-, San Sebastián, Brihuega, Cogolludo, Jaca, Chinchón, Jumilla…

Es, en suma, la fiesta popular de la Virgen de Agosto, el mes quizás junto a septiembre más mariano de todo el año.

www.revistaecclesia.com



jueves, 2 de agosto de 2018

143 AÑOS DE HERMANAS DE LA COMPAÑÍA DE LA CRUZ



Congregación religiosa fundada en Sevilla el 2 de agosto de 1875 por Sor Ángela de la Cruz. Es de Derecho Pontificio, aprobada por San Pío X en 1904, y su nombre, según aparece en el registro de Congregaciones, reza así: "Hermanas de la Compañía de la Cruz de Sevilla".

Cuando en 1925 se cumplieron los primeros cincuenta años de la fundación del Instituto Sor Ángela escribió en su "Carta de año" a las Hermanas cuál era su anhelo para este tiempo nuestro: "Y después de los cien años, la (persona) que vea una Hermana de la Cruz pueda decir: Se ve a las primeras, el mismo hábito exterior y el mismo interior; el mismo espíritu de abnegación, el mismo de sacrificio... Son las mismas, la providencia para los pobres; dan de comer al hambriento, visten al desnudo, buscan casa a los peregrinos, visitan a los enfermos, los limpian, los asean, los velan sacrificando su reposo.

Convento de las Hermanas de la Cruz. Son todas para los pobres, mirándolos no sólo como hermanos, sino como señores, y los acompañan y están con ellos a su lado......

Alguna vez la opinión de personas sensatas que consideraban excesivo el clima de sacrificio característico de la Compañía de la Cruz hizo temer que el Instituto naufragara a corto plazo. Sor Ángela tranquilizó a las Hermanas: "Eso en vosotras está, si sois fieles al espíritu (la Compañía) durará hasta el fin de los tiempos". Pero no les disimuló la seria advertencia de que, si fallaban, el Instituto "podrá desaparecer como la sal en el agua". Insistía en la fidelidad: "Que cuando celebren el primer centenario, quienes hayan conocido a las presentes y vean a las de ese tiempo puedan decir: Son las mismas, y en las presentes de hoy vive en todo su rigor el espíritu de las primeras".

Y así es. Las Hermanas de la Cruz, hijas de tan buena Madre, procuran ajustar en el tiempo presente sus pasos a las huellas que ella dejó.

En el capítulo primero de sus Constituciones, que fueron aprobadas también por San Pío X en 1908, se expresa que "El fin especial o distintivo de esta Congregación, es promover con la divina gracia la salvación de las almas entre los pobres, a quienes las Hermanas considerarán y amarán como a sus amos y señores. Por ganar sus almas aplicarán su vida apostólica a la visita diaria de enfermos necesitados a domicilio, asistiéndolos en sus necesidades espirituales y materiales. Y también, a la gratuita y cristiana educación de niñas pobres, en internados de huérfanas y en escuelas diurnas y nocturnas". En otro lugar. "Y con el lenguaje mudo del ejemplo llevando una vida voluntariamente pobre y austera, en la realización de sus apostolados de caridad".

www.hermandades-de-sevilla.org