sábado, 28 de febrero de 2015

ORACIÓN MENSUAL


La Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y de Nuestra Señora de la Alegría convoca a sus hermanos, cofrades y fieles en general, a participar de la Oración mensual ante nuestros Sagrados Titulares. 

El acto de Oración se llevará a cabo el próximo viernes 6 de marzo de 2015, a partir de las 21h, en la Capilla de la Hermandad de la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros, pudiéndose entrar al Templo por la puerta de las campanas.



viernes, 27 de febrero de 2015

PREGÓN DE 2012



Afortunadamente, sabemos que esa tristeza y ese dolor del viernes se iban a convertir en un domingo de felicidad y de alegría: aquellas santas mujeres que muy de mañana se apresuraron para llegar al sepulcro de Jesús con el fin de terminar de embalsamar el cadáver del Maestro amado, se encontraron con que aquel sepulcro estaba vacío y se convirtieron, de esa forma, en los primeros testigos de su resurrección.

Una resurrección que es la que le da sentido a nuestra fe porque, como dice San Pablo, “Si Cristo no ha resucitado vana es nuestra fe”  (1 Cor. 15,14), somos los más tontos de los humanos y todas nuestras creencias están basadas en seguir a un Dios muerto.

La resurrección de Jesús lo cambió todo, porque con ella se demostraba que Dios la daba la razón a Jesús y se la quitaba a todos los que no estaban de acuerdo con él. Por lo tanto, Jesús tenía razón y su causa es el camino que salva al hombre.

De aquí se deduce una enorme consecuencia: creer en la resurrección y anunciarla no es solamente decir que Jesús vive. Es mucho más que eso: es convencer a la gente de que Jesús tenía razón y de que el camino trazado por él es el verdadero camino. Creer en la resurrección supone convencer a la gente de que la vida tiene que ser vista como la vio Jesús, que nos tiene que gustar lo que le gustó a él y que tenemos que rechazar lo que él rechazó.

La resurrección es el triunfo del Evangelio sobre el orden establecido. Por eso, proclamar hoy la resurrección es ponerse de parte del Evangelio, con todo lo que eso significa, y enfrentarse inevitablemente a todo lo que se le opone. En definitiva, la resurrección nos lleva a mantener como una antorcha encendida la segunda de las virtudes teologales: la esperanza. Una esperanza que, por un lado, rebasa los límites del tiempo y del espacio y nos dice que la muerte no es el final. Pero una esperanza que nos tiene que llevar también a luchar, día a día, por conseguir una sociedad digna de hombre en la que se respeten de manera absoluta los derechos de cada una de las personas.

Dice San Pablo en la segunda carta a Timoteo: “Yo se bien de quién me he fiado” (2 Tim. 1,12). ¡Con cuánta más razón que Pablo pudo decir esto María! En la resurrección de su hijo tuvo la respuesta y la confirmación de las promesas de Dios. Y si su esperanza no desfalleció frente al dolor, el fracaso y la muerte, su alegría fue total y completa ante el gozo, la gloria y la vida nueva de su hijo y Señor, Jesucristo. Por eso, desde ese momento, empezó a ser aquello para lo que Jesús la había destinado desde el mismo pie de la cruz: Madre de la Iglesia, madre de los cristianos, madre nuestra.

Esa madre a la que llamamos de mil maneras distintas en sus diferentes advocaciones cuando nos dirigimos a ella para rezarle:

Y así te llaman Piedad,
Amargura, Desconsuelo,
Milagros, Rocío del cielo,
Alegría al resucitar,
Consolación, Soledad,
Rosario de quien te ruega,
Carmen que la mar navega,
Esperanza del creyente,
Dolores que va sufriente
Y Sacrificio y Entrega.


Juan Antonio Villarreal Panadero
Texto extraído del libro del Pregón
editado por el Consejo Local
de Hermandades y Cofradías.
Fotografías de Diario de Cádiz.




jueves, 26 de febrero de 2015

SECCIONES


25 Marzo 2012, Domingo de Pasión. Queda una y dos semanas respectivamente para el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección. Como manda la tradición, se celebra el Pregón de la Semana Santa de nuestra Ciudad.

Desde las 8h los Hermanos Mayores se une a los miembros del Consejo de Hermandades y Cofradías para acompañar al pregonero en uno de los días más importante de nuestra Semana Santa. Pasarán por la Capilla de la Patrona, donde escucharán la Eucaristía, el pregonero ofrecerá el Pregón a Nuestra Señora de los Milagros, de ahí se acercarán a desayunar y visitarán el besapies de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos, para sobre las 12h llegar al Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca de El Puerto de Santa María, donde D. Juan Antonio Villarreal Panadero tendrá el honor, por segunda vez en su vida, de pregonar la Semana Santa Portuense. Uno de los fundadores de la Hermandad de la Borriquita, profesor y responsable de muchas charlas formativas, Pregones de la Virgen del Carmen, Rocío y Pregón de la Feria.
     
Destacar que fue uno de los ponentes de las charlas realizadas con motivo de la Solemne Bendición de la Imagen de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, con título Resurrección: Triunfo a la vida y concluyendo su participación con el poema dedicado en su pregón de la Semana Santa de 1991 a la Resurrección.
               
En el día de mañana, como cada 27 de mes, publicaremos las palabras dedicadas a nuestra Hermandad en el pregón del año 2012.



miércoles, 25 de febrero de 2015

XV ANIVERSARIO DE HERMANDAD


Pues ya han pasado 15 años y, ¿qué queréis que os diga? Que  parece que fue ayer.

Un 29 de febrero del año 2.000, los teléfonos móviles de un grupo de jóvenes, casi niños la gran mayoría, no paraban de recibir lo que entonces se llamaban “mensajes de texto” (el WhatsApp apareció bastante después).

¿El motivo?  Que tras un camino que se inició un 28 de diciembre de 1.995, cuando el entonces Cura Párroco de la Iglesia Mayor Prioral de nuestra ciudad, Don Manuel Sánchez Mallou, don Manué para nosotros, un hombre serio, un cura de los de antes, que respetaba y se hacía respetar, tuvo la feliz, para algunos descabellada, idea de que un grupo de jóvenes se hicieran cargo de dar culto a Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y a Nuestra Señora de la Alegría, con la fundación de la Asociación Parroquial del mismo nombre.  "Los niños del Resucitao" como nos llamaban, consiguió tras los trámites iniciados por otro sacerdote, también de gran importancia y de grato recuerdo para nosotros, como fue Fray José Gabriel Rodríguez Esteban,  que el Obispado nos concediera oficialmente  el título de Hermandad, con fecha de 25 de febrero de 2000.

Atrás quedaron varios años de trabajo, de lucha,  de ilusión:  la bendición de la nueva Imagén de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, la adquisición del paso de Las Viñas, la inaguración de nuestra caseta de feria "La Misma Gloria"...

A partir de esa fecha, tras una improvisada fiesta que se celebró en nuestra antigua Casa Hermandad de la calle Luja, se puso en marcha la maquinaria y en apenas dos meses conseguimos, en contra de las recomendaciones de algunos, que pensaban que no iba a dar tiempo, que en el cortejo nuestros hermanos lucieran ya, por fin!!!,  el hábito blanco de nuestra hermandad.

A partir de ese momento, en estos 15 años y en los que quedan por venir, que en mi caso espero que sean muchos, cada vez que veo la hermandad el Domingo de Reurrección por las calles de nuestro Puerto, puedo decir con orgullo "yo soy hermano fundador del Resucitado".


Juan Antonio García Sánchez



martes, 24 de febrero de 2015

VÍA CRUCIS



La  Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y de Nuestra Señora de la Alegría participó en el Vía Crucis que organiza el Consejo Local de Hermandades y Cofradías cada primer lunes de cuaresma.

Fue el Sagrado Titular de la Hermandad de la Entrada de Nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén y Nuestra Señora de la Entrega quién presidió el rezo del Santo Vía Crucis, siendo portando por miembros de nuestra Hermandad durante la cuarta estación. 


Además, estuvo presente nuestro Estandarte Corporativo junto al de resto de Hermandades y Asociaciones de la Ciudad. 

D. José Manuel Albaiceta Sánchez se estrenó como Hermano Mayor en un acto público, portando la vara dorada que así lo acredita. 

También estuvimos presente en el traslado de la Imagen desde la Parroquia de El Carmen y San Marcos hasta la Iglesia Mayor Prioral. 

Desde este blog, la Hermandad felicita al Consejo Local de Hermandades y Cofradías y a la Hermandad de la Entrada de Nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén y Nuestra Señora de la Entrega por la organización y decoro en los traslados y en el ejercicio del Vía Crucis.




lunes, 23 de febrero de 2015

LA CUARESMA SEGÚN EL VICEPRESIDENTE DEL CONSEJO LOCAL DE HERMANDADES Y COFRADÍAS


Como miembro del Consejo Local de HH y CC, ocupando el cargo de Vicepresidente del mismo, vivo la cuaresma de una forma muy distinta a como la vivía antes de tener el honor de pertenecer a la Permanente del Consejo.

Solo me une a lo anterior el tiempo litúrgico que nos ocupa y que la vivo como debemos hacerlo todos los que procesamos la Fe Católica. Es un tiempo de preparación, conversión, reflexión, etc, intentando mejorar como persona y acercarnos cada vez  más a Cristo. Así es como debemos vivir todos los cofrades la Cuaresma como miembros de la Iglesia, después cada uno vivimos la misma cuaresma desde distintos puntos de vista, según el momento de nuestras vidas en el que nos encontremos y la vinculación que en ese momento tengamos con nuestras hermandades.

Actualmente puedo decir que vivir la Cuaresma como miembro del Consejo tiene sus cosas buenas, pero a su vez tiene sus cosas malas o no tan buenas. ¿Por qué digo esto?, porque cuando no ocupas un cargo de estas características te centras en vivir el día a día de tu propia hermandad, ensayos, labores de limpiezas de enseres donde tan buenos momentos de convivencias se echan, actos, presentaciones de carteles… En definitiva se vive con más intensidad tus propias raíces como cofrade.

El ser miembro del Consejo implica mayor responsabilidad y ya no solo para con tu hermandad sino con todas las hermandades de nuestra ciudad. Nosotros estamos trabajando durante todo el año para intentar mejorar en la medida de lo posible nuestra Semana Santa, pero es a partir del mes de diciembre cuando entramos en un recta o camino estresante para que una vez que llegue nuestra Semana Mayor todo este lo mejor posible organizado. Esto no es tarea fácil, aunque desde fuera lo parezca. Son muchas reuniones con hermandades, gobernantes y párrocos (para que) con el fin de, juntos en comunión, intentar avanzar para que nuestra Semana Santa ocupe un lugar relevante en nuestra provincia y fuera de ella.

Para mi la Cuaresma, actualmente, es apasionante a la vez que estresante, muy estresante. Recogidas de itinerarios de todas las hermandades, aprobación de los mismos si procede, obstáculos, reuniones con todas las concejalías implicadas, preparación del Vía Crucis, que este año como novedad importante tenemos al titular de la hermandad de la Borriquita, preparación del Pregón, asistir a todos los actos a los que somos invitados como miembros del Consejo, etc. 

Antes me podía mover a mi aire, ahora todo lo tengo que hacer por agenda y estar mentalizado que soy objeto de crítica, ya que nunca llueve a gusto de todos. Esto tengo que decir que al principio me costaba mucho, pero con el tiempo y la experiencia me voy dando cuenta que es un servicio que presto voluntariamente a la iglesia y a nuestras hermandades y que evidentemente nos equivocamos, pero si puedo decir también, que somos una Permanente abierta a todo el mundo y que siempre estamos dispuesto a ayudar en la medida de nuestras posibilidades.

Durante nuestra Semana Mayor también la vivo muy diferente a como la vivía antes, todos los días tenemos que estar pendiente del tiempo, si se han quitado todos los obstáculos, en definitiva intentar que todo esté perfectamente organizado para que nuestras hermandades tengan una salida procesional perfecta y que todos disfrutemos. En los días que me toca ser Delegado de Día, disfruto de una manera especial de las hermandades que me toca, ya que vivo momentos muy íntimos de las propias hermandades y en sitios muy privilegiados que jamás pensé que las iba a poder disfrutar.

Mi cuaresma, al igual que la del resto de la Permanente, es un frenesí y un estado de nervios que se compensan con momentos muy bonitos vividos. Nuestra tarea, como decía anteriormente, no es nada fácil. Llegar a un consenso entre todas las partes implicadas para que todo salga como nuestra Semana Santa se merece es una tarea muy complicada y que es el día a día de nuestra Cuaresma.

Tarea de la que debemos formar parte todos, Permanente, Hermandades, Párrocos, gobernantes y, en general, todos los cofrades de nuestra ciudad. Nos tenemos que alejar de la crítica destructiva y pasarnos a lo constructivo, aportar ideas nuevas y seguro que entre todos conseguimos avanzar y colocar nuestra Semana Santa donde se merece y lo más importante de todo, que no nos olvidemos nunca que somos Iglesia, miembros activos de la misma y que nos tenemos que acercar cada vez más a Cristo.

Que Dios os bendiga.


Javier Villar García



domingo, 22 de febrero de 2015

MENSAJE DE SUS SANTIDAD FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2015


«Fortalezcan sus corazones» (St 5,8)

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos.

Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra.

Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.

El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.

1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26) – La Iglesia

La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres.

Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen "parte" con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos.

Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.

2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) – Las parroquias y las comunidades

Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).

Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.

En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia.

La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).

También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.

Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.

Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.

3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) – La persona creyente

También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?

En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31).

Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: "Fac cor nostrum secundum Cor tuum": "Haz nuestro corazón semejante al tuyo" (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.

Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.

Vaticano, 4 de octubre de 2014

Fiesta de san Francisco de Asís

FRANCISCUS PP.

sábado, 21 de febrero de 2015

VÍA CRUCIS


La Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y de Nuestra Señora de la Alegría informa de la participación en el Vía Crucis cuaresmal, organizado por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías con la Imagen Titular de la Hermandad de la Entrada de Nuestro Señor Jesucristo en Jerusalen.

El Vía Crucis dará comienzo a las 19h del próximo lunes 23 de febrero de 2015, desde la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros, realizando el rezo de las catorce estaciones por el siguiente recorrido:

  • Plaza de España, Palacios, San Bartolomé, Placilla, Abasto, Ganado, Meleros, San Juan, Cruces, San Sebastián, Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros.

Nuestra Hermandad se encargará de portar la Imagen en la cuarta Estación.

TRASLADOS DE LA IMAGEN

Debido a que la Imagen que preside el Vía Crucis pertenece a la Hermandad de la Parroquia de El Carmen y San Marcos, se procederá a dos traslados, celebrándose el primero de ellos el domingo 22 de febrero de 2015, a las 9h, con el siguiente itinerario:
  • Aurora, Avenida de la Constitución, Menesteo, Ximenez Sandoval, Fernán Caballero, Jesús Nazareno, Palma, Nevería, Palacios, Plaza de España.

A la finalización del Vía Crucis se celebrará el segundo de los traslados desde la Basílica Menor hasta la Parroquia de El Carmen y San Marcos. El itinerario será el siguiente:
  • San Sebastián, Plaza de España, Pagador, San Francisco, San Bartolomé, Fernán Caballero, Plaza del Polvorista, Aurora.


viernes, 20 de febrero de 2015

CARTEL DE...


Este mes, para la Sección "Cartel de..." os presentamos el cartel anunciador de la Semana Santa de Cuenca del año 2010, cuyo protagonista fue la Imagen de Jesús Resucitado. 

En esta pintura se muestra a Jesús Resucitado, triunfante, en primer plano con la ciudad de Cuenca al fondo. Bajo el banderín podemos observar la procesión del Domingo de Resurrección la Imagen de María, al fondo, camino del encuentro con su hijo Resucitado.




jueves, 19 de febrero de 2015

AGRUPACIÓN MUSICAL PARA EL RESUCITADO


La Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y de Nuestra Señora de la Alegría informa de la firma del contrato con la Agrupación Musical Polillas, de Cádiz. 

En la tarde de ayer, nuestro Hermano Mayor Mayor, D. José Manuel Albaiceta Sánchez, y el Presidente de la Agrupación Musical, D. Manuel García Fornell, procedieron a la firma del documento que acredita el compromiso entre las dos entidades para el próximo Domingo de Resurrección. 

La Agrupación Musical Polillas, que están celebrando sus bodas de plata con diversos actos, tendrán el honor de acompañar musicalmente a nuestro Sagrado Titular, Nuestro Señor Jesucristo Resucitado, en la mañana del próximo domingo 5 de abril de 2015, Domingo de Resurrección.



miércoles, 18 de febrero de 2015

¿QUÉ ES LA CUARESMA?


La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.

40 días

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión


www.aciprensa.com



martes, 17 de febrero de 2015

ANIVERSARIO DE HERMANDAD


El próximo miércoles 25 de febrero de 2015 nuestra Hermandad cumple su XV Aniversario, por lo que la Junta de Gobierno te invita a celebrar la Eucaristía de Acción de gracias en nuestra Parroquia, la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros, a las 20h.



lunes, 16 de febrero de 2015

CABILDO ORDINARIO DE SALIDA PROCESIONAL


Querido/a Hermano/a en Cristo Resucitado: 

Por medio de la presente te convoco al Cabildo Ordinario de Salida Procesional 2015, que Dios mediante se va a celebrar el próximo jueves 5 de marzo de 2015 a las 21h en primera convocatoria y a las 21,30h en segunda. Dicho Cabildo se realizará en nuestra casa de Hermandad, sita en C/Santa Fe nº 57, con el siguiente orden del día: 
  1. Información de la Salida Procesional 2015.
Recordándote la obligación de asistir al Cabildo, según marca nuestros Estatutos, recibe un abrazo en Cristo Resucitado. 

El Puerto de Santa María, a 16 de febrero de 2015.

                              VºBº



         José Manuel Albaiceta Sánchez                                                       Rocío Fernández Sánchez
                    Hermano Mayor                                                                               Secretario  



domingo, 15 de febrero de 2015

CARTA PASTORAL CON MOTIVO DE LA SANTA CUARESMA




«HE AQUÍ QUE SUBIMOS A JERUSALÉN...»


CARTA PASTORAL DE MONSEÑOR JOSÉ MAZUELOS PÉREZ OBISPO DE ASIDONIA-JEREZ CON MOTIVO DE LA SANTA CUARESMA 2015



1. Introducción. El significado de la Cuaresma.

Muy amados Diocesanos en el Corazón de Jesucristo:

El Año Litúrgico, esa sabia institución de la Iglesia, que nos hace meditar en el Misterio de Cristo paso a paso, nos vuelve a traer el santo tiempo de Cuaresma, periodo de  cuarenta días en los que la Iglesia insiste en la oración, la penitencia y las buenas obras como preparación a la celebración del Triduo Pascual de la Pasión y Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

a. Tiempo de preparación para recibir el Bautismo en la Pascua
La Iglesia cayó muy pronto en la cuenta de la necesidad de una instrucción y preparación previa al Bautismo y a lo largo de los siglos II-III se difundió y consolidó en la Iglesia el catecumenado, un periodo, de duración indefinida, muchas veces largo, de preparación al bautismo, en el cual el catecúmeno, además de aprender los principales misterios de la fe, tenía que demostrar una sólida voluntad de vivir a partir del Bautismo como cristiano, como verdadero discípulo de Cristo. Los cristianos tenían muy claro que no se nacía cristiano, había que hacerse (Tertuliano, Apologeticum 18, 4). El catecumenado tenía una fase final, y éste era la Cuaresma, tiempo en el que examinados los catecúmenos acerca de sus disposiciones y verdaderos propósitos podían ser elegidos para ser bautizados en la Pascua, meta de toda la actividad religiosa cuaresmal.

b. Tiempo para acompañar a Cristo en su subida a Jerusalén
En el Misal llamado de San Pío V se celebraban tres domingos, preparatorios de la Cuaresma, el último de ellos se llamaba Quincuagésima, y en él se tomaba el pasaje evangélico en que Jesús, tomando aparte a los doce apóstoles les advirtió: “He aquí que subimos a Jerusalén, y se cumplirá todo cuanto escribieron los profetas acerca del Hijo del hombre: será entregado a los gentiles, y será escarnecido y azotado y escupido, y tras haberle flagelado lo matarán, pero al tercer día resucitará.” (Lc 18, 31-34).


Vemos que el Señor Jesús con sus apóstoles emprendió una subida a Jerusalén, donde le esperaba su pasión y muerte. La vida de la Iglesia es la vida de Cristo, por eso, en la liturgia, el pueblo de Dios celebra y vive  espiritualmente con Cristo la subida a Jerusalén, oyéndolo en la lectura del Santo Evangelio de cada día. Quiero pues, aconsejar a todos los fieles que este año emprendan con fervor esta peregrinación espiritual y mística que es la Cuaresma teniendo ya desde el principio los ojos puestos en el Monte Calvario, lugar de la Redención, y a donde nosotros tenemos que llegar cargando cada uno con nuestra cruz de cada día para así entrar también con Él en su Resurrección gloriosa. La Cuaresma es un tiempo de gracia y santificación, por eso quien vive intensamente este periodo sale espiritualmente transformado en el Señor.


2. La Cuaresma en las SSEE y en la Tradición

a) En las SSEE
Los cuarenta días de este tiempo hacen alusión muy directa al tiempo de preparación que tuvo el pueblo de Israel por el desierto antes de acceder a la tierra prometida. También ayuda a entender este tiempo de penitencia y purificación el recuerdo de los años que pasó el pueblo de Israel en el cautiverio de Babilonia, purgando sus idolatrías y pecados. El periodo de la Cautividad fue así visto como un tiempo de silencio y oración, por eso decía Amalario que así como el dolor por el destierro hizo enmudecer las arpas y los cantos del pueblo elegido (salmo 137), así el dolor por los pecados hacía cesar el son de los instrumentos músicos en las iglesias durante la Cuaresma. Por esa misma razón en los días de la penitencia se acordó suprimir los  cantos más jubilosos como el Gloria, el Aleluya o el Tedeum.

En el Nuevo Testamento relacionamos este tiempo con el periodo que pasó Jesús en el desierto. En el primer domingo de Cuaresma la Iglesia desde hace muchos siglos viene meditando el pasaje de las tentaciones, vencidas ejemplarmente por el Señor para enseñanza nuestra, para que aprendamos a vivir sobrios y vigilantes, pues nuestro adversario Satanás, como león rugiente, da vueltas a nuestro alrededor buscando a quién devorar y es menester resistirle firmes en la fe (1Pe, 5, 8-9).

b) En la Tradición
Las primeras comunidades  cristianas que tuvieron trato personal con el Señor y que con la predicación apostólica, habían crecido hasta componerse de varios miles de personas  (Hch 2, 41;  4, 4: 5,14; 6, 7), se reunían para la oración y la fracción del pan (Hch 2, 43-47), recordando el Misterio Pascual de Cristo. Muy pronto el Sábado Santo y el Viernes Santo fueron días de ayuno en la comunidad cristiana de Roma, en recuerdo y honra de la muerte del Señor. Por su parte San  Dionisio de Alejandría (+264) nos habla del ayuno en toda la semana anterior a la Pascua. Estos días con el tiempo fueron aumentando hasta alcanzar el número de cuarenta.

Es históricamente seguro que al llegar el siglo IV este ayuno cuaresmal estaba ya instituido y consolidado, y vemos tratar de él, además del citado Concilio de Nicea,  a los grandes Santos Padres de la época, por ejemplo San Atanasio (+ 337) y San Jerónimo (+ 384). La gran importancia de la penitencia se inculcaba a los fieles, singularmente a los pecadores que iban a hacer penitencia pública. Los pecadores que se disponían a hacer pública penitencia, luego de confesar en secreto sus pecados al obispo, se vestían de una basta túnica de saco y recibían la  ceniza sobre sus cabezas, absteniéndose de bañarse en el tiempo cuaresmal, convirtiéndose la suciedad del cuerpo en un símbolo de la suciedad del alma.
Decía una antífona en la imposición de la ceniza: “Cambiemos de  vestido: cubrámonos de ceniza y de cilicio. Ayunemos y lloremos ante el Señor pues es misericordioso para perdonar nuestros pecados”.

Las lecturas bíblicas y las predicaciones del obispo en las misas cuaresmales animaban a los pecadores penitentes a arrepentirse más firmemente de sus culpas, proponiendo una enmienda total de ellas, saboreando la palabra consoladora de Cristo a la mujer adúltera: “Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más” (Jn 8, 3-11). Se preparaban así a la misa de la reconciliación el Jueves Santo, en la que el obispo los absolvía de los pecados y los reintegraba a la comunidad de los fieles, recibiendo ese día la sagrada comunión.


 3. La Cuaresma como tiempo de combate. Vencemos con las armas de la oración, ayuno y limosna

a. El combate cristiano
San Mateo nos dice que fue el Espíritu el que llevó a Jesús al desierto y que lo llevó para que allí fuera tentado por el diablo; Marcos dice en cambio que Jesús se dejó tentar por Satanás, mientras Lucas dice que fue el Espíritu el que impulsó a Jesús a ir al desierto. Lo cierto es que las tentaciones de Jesús en el desierto son para la Iglesia un paradigma de la lucha que debe sostener el cristiano en medio del mundo en orden a su salvación, por eso dice San Agustín: “Nuestra vida en medio de esta peregrinación no puede estar sin tentaciones, ya que nuestro progreso se realiza precisamente a través de la tentación. Nadie se conoce a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni vencer si no ha combatido, ni combatir si carece de enemigos y de tentaciones” (Comentario al Salmo 60, 2-3).

El combate cristiano tiene un enemigo: el pecado. El Señor Jesús comenzó la predicación de su vida pública insistiendo a sus oyentes en que hicieran penitencia o se arrepintieran (Mt 4, 17; Mc 1, 15), Él, que leía las conciencias de los hombres, sabía que había en ellos pecado, y por lo mismo al tiempo que curaba los cuerpos limpiaba de pecado las almas (Mt 9, 1-8; Mc 2, 1-12: Lc 5, 17-26).

La Cuaresma nos trae algo que mundo, demonio y carne están empeñados en arrebatarnos: el sentido del pecado. En la medida en que se ha eclipsado a Dios en nuestra sociedad, también se ha diluido la idea de pecado, pero, en la medida en que dejemos entrar en nosotros la luz de Cristo, podremos ver con su claridad nuestra miseria y falta de gratitud ante la misericordia infinita de nuestro Dios. Entonces sabremos que somos pecadores necesitados de redención.

b. Arma de la oración
Jesús buscaba la soledad y el desierto para dedicarse a la oración (Mc 1, 35; Lc 5, 16), también acostumbraba a asistir y participar en la oración comunitaria sabatina de la sinagoga (Lc 4, 1 ss). Él nos dice que es preciso orar siempre y no cansarse (Lc 18, 1). Sin duda alguna pesó en el ánimo de la Iglesia aquella recomendación de Jesús que acabamos de señalar y la acentuó de manera especial en este tiempo de conversión.

c. Arma del ayuno
San Juan Crisóstomo, que un tiempo profesó el monacato, en su «Tratado sobre la verdadera conversión» pone al ayuno como medio eficaz para llegar a ella e invita a los fieles a estimarlo y no temerlo: “El ayuno oprime a los enemigos de nuestra salvación y es temible para los enemigos de nuestra vida, Es menester amarlo y abrazarlo sin tener miedo de él. De lo que debemos asustarnos es de la embriaguez y de la glotonería, no del ayuno. Aquellas nos atan las manos, haciéndonos siervos de las pasiones y del señorío de la violencia. El ayuno, en cambio, al encontrarnos como auténticos siervos encadenados, nos libera de la esclavitud y nos devuelve al estado de la libertad.” (Homilía V punto 2).

d. Arma de la limosna
A la hora de sintetizar lo que había sido la vida de Cristo, el Apóstol Pedro dijo que Jesús pasó haciendo el bien (Hch 10, 38). Este bien consistió en perdonar a los pecadores, curar a los enfermos,  consolar a los tristes y atraer a hombres y mujeres, a todos, al reino de Dios. Consta que Jesús y su grupo tenían una bolsa común en donde echaban los donativos que les daban y de donde socorrían a los pobres (Jn 13, 28). La limosna era muy estimada por Jesús que la practicaba, como queda dicho, y la inculcaba a sus discípulos: Dad limosna según vuestras facultades, y todo será puro para vosotros” (Lc 11,41); y también: “No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre se ha complacido en daros el reino. Vended vuestros bienes y dadlos en limosnas; haceos bolsas que no se agotan, un tesoro inagotable en el cielo, donde el ladrón no entra ni la polilla roe. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.” (Lc  12, 33-34).

            Pero a Jesús no sólo le preocupaba que sus discípulos fueran caritativos, generosos y desprendidos y dieran limosnas sino que también le preocupaba el modo en que esta limosna se daba. Jesús detestaba el modo de dar limosna que tenían los fariseos y se lo señaló claramente a sus discípulos: “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre Celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga, Tú en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, y así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve lo secreto, te lo pagará” (Mt 6, 1-4).


4. Conclusión
            Ofrezco modestamente estas reflexiones al clero, religiosos y fieles de nuestra Diócesis con la sola intención de animarles a vivir intensamente la Santa Cuaresma. Invito a todos a confesar, a recibir la sagrada comunión cada domingo, y a los que puedan,  a  acudir cada día a la santa misa, e impregnarse del mensaje que sus oraciones y lecturas contienen para todos nosotros.

            Que el Señor os bendiga como yo os bendigo afectísimamente en el Señor. Encomendaos a la Virgen María, Madre y Refugio de los pecadores.




+José Mazuelos Pérez
Obispo de Asidonia-Jerez

viernes, 13 de febrero de 2015

NUESTRA SEÑORA DE LA ALEGRÍA


Nuestra Titular, Nuestra Señora de la Alegría, ya espera a la Cuaresma vestida de Hebrea por su vestidor D. David Calleja y el equipo de camaristas de esta Hermandad. 




Fotografía M. Sánchez



miércoles, 11 de febrero de 2015

DÍA DEL ENFERMO


La Delegación Diocesana de Pastoral del Enfermo ha convocado para el día de hoy, en la tradicional jornada de la Virgen de Lourdes, una jornada de formación, oración y celebración que tendrá lugar desde las 17:30 horas, en el Santuario Diocesano de San Juan Grande, en Jerez.

Una ponencia a cargo del sacerdote Manuel Jesús Rodríguez, capellán del Hospital del SAS de Jerez, bajo el título ‘El acompañamiento al enfermo al final de su vida: un camino hacia el bien morir’, abrirá el encuentro. Posteriormente, desde las 19 horas, habrá celebración de la Eucaristía por todos los enfermos e impedidos de la Diócesis de Asidonia-Jerez.



martes, 10 de febrero de 2015

LA RESURRECCIÓN EN EL ARTE



Todavía dudando

A lo largo del tiempo, ha sido una constante la copia o interpretación de trabajos ajenos por parte de otros artistas. El motivo principal de este hecho, es sin lugar a dudas la singularidad de la obra. Es decir, la relevancia que la lleva a destacar sobre las demás y a atraer la atención de otros artistas que intentan hacerla, en cierta manera, propia.

En el caso de la pintura, una de las obras más versionadas y que ha servido de inspiración tanto a pintores contemporáneos del autor y como a posteriori, es “La incredulidad de Santo Tomás” de Caravaggio, fechada en 1602. Una pintura con unas características muy particulares pero que destaca sobre todo por su naturalismo. Las luces realzan la figura de Cristo, marcado por la claridad, resaltando de esta manera su divinidad; mientras los discípulos permanecen en un segundo plano más oscuro y a la par más terrenal. El centro de todas las miradas convergen en un solo punto, el dedo índice de Tomás que es introducido en la llaga del pecho de Cristo, lo cual, además de tener un fin didáctico, viene a resaltar claramente el triunfo de Cristo sobre la muerte.

Este mes traemos a comentar una de las versiones, concretamente la realizada por un joven artista llamado John Granville Gregory, para la Catedral de Bangor, situada en el extremo Norte de Gales. La obra repite la composición de Caravaggio pero en su versión actual. La luz sigue jugando un papel fundamental (aunque aquí el tenebrismo no es tan marcado como en el original), resaltando a un Tomás que emerge entre la oscuridad y cuya mano es iluminada por la claridad de Cristo, de la duda a la fe. La mano es dirigida por la de Cristo hacia su herida, como insinuando que Él mismo es quien nos muestra el camino para zanjar nuestras dudas. No olvidemos, que el valor que nos enseña la incredulidad de Tomás es la importancia de la fe ciega. Es decir, no debemos culpar a Tomás por no creer, posiblemente él no necesitase meter literalmente su dedo en la llaga para creer, pero el Evangelio destacó conscientemente ese hecho con un fin catequético. A Tomás le quedó asignado para siempre el papel del incrédulo, aún cuando en la misma escena podamos ver a otros dos apóstoles que, aunque no hubieran demostrado públicamente sus dudas, también necesitaban ver para creer.

Cristo se nos muestra joven, con una versión más actual de la apariencia física, aunque respetando el tradicional sudario blanco que lo envuelve. La herida aparece más pequeña, como si con el paso del tiempo se hubiese cerrado aunque vaya a permanecer ahí para siempre. Cristo sigue orientando nuestra mano a su cicatriz, una y otra vez (el mismo título de la obra así nos lo indica). La luz otorga al cuerpo de Cristo un tono macilento, propio de quien vuelve del mundo de los muertos. Vemos como el artista juega, por una parte, con el hecho de que en la obra se recoge un pasaje inmediato a la Resurrección; y, por otra parte, con la contemporaneidad que le da las apariencias de los personajes. Los Apóstoles están representados por jóvenes actuales. Vestidos con chaquetas de cuero y ante, gafas, perilla y el pelo largo recogido en una cola. 

Singular importancia tienen las gafas de Tomás, como si no valiese sólo con la percepción que nos otorga nuestro sentido, sino que el problema de “no ver” a Cristo va más allá de los ojos físicos, es un problema de nuestro corazón. Por último, podríamos decir que el papel actual de Tomás ya no sería el del incrédulo, puesto que en la sociedad actual ha venido a ser remplazado por el del escéptico.


Iván García de Quirós



lunes, 9 de febrero de 2015

TOMA DE POSESIÓN DE LA NUEVA JUNTA DE GOBIERNO



Ayer, domingo 8 de febrero de 2015, será la fecha que marque el inicio de la nueva Junta de Gobierno en la Hermandad de Nuestro  Señor Jesucristo Resucitado y de Nuestra Señora de la Alegría. 

La nueva directiva acudió a la eucaristía de 13h en la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros, para pasar a la capilla bautismal a su finalización y realizar el acto de la toma de posesión de los cargos de esta nueva Junta de Gobierno. 


Al acto acudieron representantes del Consejo Local de HH y CC, Hermanos Mayores de distintas Hermandades y miembros de Juntas de Gobierno, así como hermanos y cofrades en general. 

El Hermano D. Enrique Pedregal Valenzuela, quiso dedicar unas palabras a esta nueva Junta y animarle en esta nueva etapa de la Hermandad. 

Desde la Hermandad se quiere agradecer a todas las personas que asistieron a este acto y arroparon a los hermanos que dirigirán a la Hermandad durante los próximos cuatro años siguientes.


Hermano Mayor                     D. José Manuel Albaiceta Sánchez
Teniente Hno. Mayor              D. Francisco Javier Villanueva Pérez
Secretaria                              Dña. Rocío Fernández Sánchez
Tesorero                                D. José Manuel Alonso Montes
Mayordomo                            D. Iván Brea Garay
Vocales                                 D. José Antonio Muñoz Alejo
                                             D. Francisco Javier Ramírez López
                                             D. Jesús Báez de la Rosa
                                             D. Sergio Matiola González
                                             D. Israel Cailla Abad
                                             D. Jesús María Cortés Figueras
                                             D. Víctor Manuel García Ruiz



sábado, 7 de febrero de 2015

SORTEO 300€





La Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y de Nuestra Señora de la Alegría vuelve a los sorteos de 300€. 

El próximo 18 de marzo de 2015 tienes la oportunidad de ganar 300€ y sólo por comprar una papeleta para entrar en este sorteo. 

Por sólo 1€ tienes la opción de ser el ganador de este premio y colaborar con la Hermandad. 

¿Te vas a quedar sin probar suerte? Sólo tienes que acercarte a la Casa de Hermandad, sita en C/Santa Fe, 57 o contactar con algún miembro de Junta de Gobierno. 

¡No te quedes sin tu papeleta! ¡Colabora con tu Hermandad!




viernes, 6 de febrero de 2015

ORACIÓN MENSUAL



La Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y de Nuestra Señora de la Alegría recuerda a sus hermanos, cofrades y fieles en general, la celebración de la Oración mensual ante sus Sagrados Titulares en el día de hoy, a las 21h en la Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros, entrando al templo por la puerta de las campanas. 




jueves, 5 de febrero de 2015

ENSAYO DE COSTALEROS



Ya ensaya la cuadrilla de costaleros de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado. En la tarde-noche del 3 de febrero de 2015 se celebró el primer ensayo de la cuadrilla que portará a nuestro Sagrado Titular. 

Un total de 80 costaleros compondrán esta cuadrilla dirigida por D. Francisco Javier Villanueva Pérez y D. Sergio Alejo Gallardo como capataces, mientras que D. Iván Brea Garay y D. Jesús Cortés Figueres actuarán de contraguías.

La peculiaridad de este ensayo ha sido la utilización de la nueva parihuela de ensayos de la Hermandad, realizada por el grupo de mayordomía y con la colaboración de D. Juan Manuel Brea Montes.

Desde la Hermandad queremos agradecer esta colaboración tan especial, así como de todas las personas que colaboraron desde el corte y traslado del material, montaje y traslado de la parihuela una vez terminada. 





martes, 3 de febrero de 2015

TOMA DE POSESIÓN DE LA NUEVA JUNTA DE GOBIERNO


Tras llegar la aprobación, por parte del Obispado, del nuevo Hermano Mayor, D. José Manuel Albaiceta Sánchez, la Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y de Nuestra Señora de la Alegría convoca a sus hermanos a acompañar a la nueva Junta de Gobierno en su toma de posesión. 

El acto tendrá lugar el próximo domingo 8 de febrero de 2015, tras la Eucaristía de 13h en la Capilla del Baptisterio de la nueva Basílica Menor de Nuestra Señora de los Milagros.

Se invita a participar de este acto tan importante para el desarrollo de la vida de Hermandad.