lunes, 23 de febrero de 2015

LA CUARESMA SEGÚN EL VICEPRESIDENTE DEL CONSEJO LOCAL DE HERMANDADES Y COFRADÍAS


Como miembro del Consejo Local de HH y CC, ocupando el cargo de Vicepresidente del mismo, vivo la cuaresma de una forma muy distinta a como la vivía antes de tener el honor de pertenecer a la Permanente del Consejo.

Solo me une a lo anterior el tiempo litúrgico que nos ocupa y que la vivo como debemos hacerlo todos los que procesamos la Fe Católica. Es un tiempo de preparación, conversión, reflexión, etc, intentando mejorar como persona y acercarnos cada vez  más a Cristo. Así es como debemos vivir todos los cofrades la Cuaresma como miembros de la Iglesia, después cada uno vivimos la misma cuaresma desde distintos puntos de vista, según el momento de nuestras vidas en el que nos encontremos y la vinculación que en ese momento tengamos con nuestras hermandades.

Actualmente puedo decir que vivir la Cuaresma como miembro del Consejo tiene sus cosas buenas, pero a su vez tiene sus cosas malas o no tan buenas. ¿Por qué digo esto?, porque cuando no ocupas un cargo de estas características te centras en vivir el día a día de tu propia hermandad, ensayos, labores de limpiezas de enseres donde tan buenos momentos de convivencias se echan, actos, presentaciones de carteles… En definitiva se vive con más intensidad tus propias raíces como cofrade.

El ser miembro del Consejo implica mayor responsabilidad y ya no solo para con tu hermandad sino con todas las hermandades de nuestra ciudad. Nosotros estamos trabajando durante todo el año para intentar mejorar en la medida de lo posible nuestra Semana Santa, pero es a partir del mes de diciembre cuando entramos en un recta o camino estresante para que una vez que llegue nuestra Semana Mayor todo este lo mejor posible organizado. Esto no es tarea fácil, aunque desde fuera lo parezca. Son muchas reuniones con hermandades, gobernantes y párrocos (para que) con el fin de, juntos en comunión, intentar avanzar para que nuestra Semana Santa ocupe un lugar relevante en nuestra provincia y fuera de ella.

Para mi la Cuaresma, actualmente, es apasionante a la vez que estresante, muy estresante. Recogidas de itinerarios de todas las hermandades, aprobación de los mismos si procede, obstáculos, reuniones con todas las concejalías implicadas, preparación del Vía Crucis, que este año como novedad importante tenemos al titular de la hermandad de la Borriquita, preparación del Pregón, asistir a todos los actos a los que somos invitados como miembros del Consejo, etc. 

Antes me podía mover a mi aire, ahora todo lo tengo que hacer por agenda y estar mentalizado que soy objeto de crítica, ya que nunca llueve a gusto de todos. Esto tengo que decir que al principio me costaba mucho, pero con el tiempo y la experiencia me voy dando cuenta que es un servicio que presto voluntariamente a la iglesia y a nuestras hermandades y que evidentemente nos equivocamos, pero si puedo decir también, que somos una Permanente abierta a todo el mundo y que siempre estamos dispuesto a ayudar en la medida de nuestras posibilidades.

Durante nuestra Semana Mayor también la vivo muy diferente a como la vivía antes, todos los días tenemos que estar pendiente del tiempo, si se han quitado todos los obstáculos, en definitiva intentar que todo esté perfectamente organizado para que nuestras hermandades tengan una salida procesional perfecta y que todos disfrutemos. En los días que me toca ser Delegado de Día, disfruto de una manera especial de las hermandades que me toca, ya que vivo momentos muy íntimos de las propias hermandades y en sitios muy privilegiados que jamás pensé que las iba a poder disfrutar.

Mi cuaresma, al igual que la del resto de la Permanente, es un frenesí y un estado de nervios que se compensan con momentos muy bonitos vividos. Nuestra tarea, como decía anteriormente, no es nada fácil. Llegar a un consenso entre todas las partes implicadas para que todo salga como nuestra Semana Santa se merece es una tarea muy complicada y que es el día a día de nuestra Cuaresma.

Tarea de la que debemos formar parte todos, Permanente, Hermandades, Párrocos, gobernantes y, en general, todos los cofrades de nuestra ciudad. Nos tenemos que alejar de la crítica destructiva y pasarnos a lo constructivo, aportar ideas nuevas y seguro que entre todos conseguimos avanzar y colocar nuestra Semana Santa donde se merece y lo más importante de todo, que no nos olvidemos nunca que somos Iglesia, miembros activos de la misma y que nos tenemos que acercar cada vez más a Cristo.

Que Dios os bendiga.


Javier Villar García



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