jueves, 10 de julio de 2014

LA RESURRECCIÓN EN EL ARTE


La Resurrección

Una de las obras de arte que más críticas ha suscitado a lo largo de los años, es curiosamente una de las más visitadas del mundo. Se trata de la escultura en bronce de La Resurrezione que con sus veinte metros de largo, siete de alto y tres de ancho, preside la Sala Pablo VI, donde el Papa recibe cada miércoles a miles de personas para sus audiencias generales. Concebida como un lugar alternativo a la Plaza de San Pedro, este gran espacio diáfano aloja un gran auditorio diseñado por Pier Luigi Nervi. Inaugurado en 1971 no se completaría hasta 1977 cuando se bendijo la obra que tratamos.

Tras cuatro años de selecciones, finalmente se optó por Pericle Fazzini para que realizara la escultura que dominaría todo el espacio escénico.  Para facilitarle el trabajo, desde el Vaticano se le cedió la iglesia desacralizada de San Lorenzo en Piscibus. Allí elaboró un molde en poliestireno a escala 1:1 previo a la realización de la obra en la Fundición Artística Michelucci en Pistoia, en 1972. Cinco años llevó todo el proceso completo. La obra fue sometida a un proceso de limpieza y consolidación a finales de 2011.

La escultura muestra a Cristo Resucitado emergiendo de una masa indefinida que representa a la muerte. En el centro está Cristo levitando sobre una colección de elementos naturales fusionados entre sí y que no están bien definidos como rocas, ramas y raíces. Su pelo y su ropa son movidos por un viento que sopla de izquierda a derecha. Su rostro emana un dolor contenido. 

En esta obra se resumen las características de la religión cristiana durante el siglo XX, marcada por un fuerte sentimiento de intimidad y por la relación entre Ética y Fe. Al hacerlo, reafirma el valor icónico de la obra de arte como una síntesis de lo finito y lo infinito (todo en un solo momento), dándole a la escultura un espacio sin restricciones físicas. El tema central de la religión cristiana, la resurrección, se reafirma con la figura de Cristo emergiendo sobre el caos, imagen de muerte y destrucción. En palabras del propio autor, su intención era representarla como uno de los mayores miedos del momento, una explosión nuclear, vencida y dominada por la figura divina de Cristo que asciende con los brazos abiertos y totalmente extendidos para abrazar a toda la humanidad. Una idea muchas veces tratada a lo largo del tiempo pero que el autor reinterpreta libremente. 

Como decíamos antes, el concepto de religión en intimidad se ve representado en esta colosal obra, en una sola figura humana que es Cristo. La masa amorfa que lo rodea simboliza la pérdida de referentes del mundo moderno, la crisis de valores, donde no hay nada ni nadie que permanezca. Cristo se libera a sí mismo del caos, de la muerte, mostrándonos la Redención, expresada por el movimiento hacia arriba. Cristo está entre dos mundos, aún está ligado a lo terreno pero va camino del Padre. Un mundo terrenal reflejado en la naturaleza, en el viento que le da movimiento a la escena.

El objetivo final no es otro que otorgar al mundo de un modelo universal entre lo humano y lo divino, sencillo y espontáneo, inspirado por la sensación de pérdida que se produce en el hombre ante los grandes misterios de la vida y del universo.




Iván García de Quirós




1 comentario:

  1. ...la mejor explicación que hé encontrado... sería bella en algún otro lugar, pero en el lugar donde está me hace pensar cosas, me dá miedo...

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