domingo, 27 de septiembre de 2015

PREGÓN DE 1963


Vendrá la confirmación de la luz. La realidad presentida. La confianza en la marcha del ciclo milagroso de la vida. La luz del día, que borra los perfiles difuminados; que dibuja los contornos de las cosas; luz portadora del canto de los pájaros, verdadero Hossana irracional de las alturas. El canto al Dios hacedor de la belleza, proveedor inagotable de la esperanza.

¡Cristo Resucitará! Es la prenda, la garantía de nuestra propia resurrección, como se lee en las Epístolas a los Corintios y a los Tesalonicenses.

Y nosotros, resucitaremos con Él. A su mandato, nos dice el Apóstol San Pablo, en el último día, nuestros cuerpos de ahora, nos serán devueltos en una condición igual a la de su propio cuerpo glorificado. Inmunes a la destrucción, al sufrimiento y a la muerte. Porque así lo cree firmemente el pregonero, se signa y termina su pregón.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


Juan I. Varela García.



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