viernes, 15 de agosto de 2014

HERMANDAD DE...


REAL E ILUSTRE COFRADÍA DE NUESTRO PADRE JESÚS RESUCITADO de Cartagena (Murcia)

El origen de ésta Cofradía se debe a la iniciativa de un grupo de entusiastas procesionistas, que consideraron, en el año 1940, que las procesiones de Semana Santa Cartageneras quedaban incompletas si no se celebraba la Procesión de la Resurrección.

En esos momentos se había concebido como una agrupación, dentro de la Cofradía Marraja, existiendo en los archivos de la misma unos documentos fechados el 18 de Abril de 1940, en los que se hacen referencia a “Reglamento, objeto y fines de la Agrupación de Jesús Resucitado”, haciéndosele constar expresamente su constitución al amparo de la Cofradía Marraja, y se establecían como fines “…Organizar la procesión de Jesús Resucitado el Domingo de Resurrección, costearse túnicas y capuces, capas y cuantas prendas de adorno puedan favorecer el mayor éxito de la misma, costear… la imagen del Cristo y en su día…el trono para el mismo”.

Si bien las ilusiones eran muchas, la precariedad de medios existente en época de post-guerra y la imperiosa necesidad de reconstruir todo el patrimonio destruido en la fraticida contienda hizo que tal agrupación quedara, momentáneamente, en el olvido.

A lo largo del 1941 un grupo de animosos cofrades marrajos, siguió manteniendo viva la llama encendida. Entre ellos Juan Jorquera del Valle, Luis Rivero Sevilla, Manuel Ramón Sánchez, Francisco Martínez Candel y Manuel Hidalgo Manzanares, de mayoritaria extracción “sanjuanista”. Siendo Hermano Mayor marrajo Don Inocencio Moreno Quiles se realizaron infinidad de reuniones para tratar el ilusionado proyecto, pero la Junta de Mesa no terminó por dar su aprobación.

En el año 1942, concretamente en el mes de Abril, se había confeccionado un “Proyecto de Adquisiciones y Plan General de la procesión del Resucitado para el año 1943, prueba inequívoca de que sus promotores estaban decididos a llevar a cabo el proyecto, con o sin la colaboración de la Cofradía Marraja.  Figuraban en aquel proyecto como temas prioritarios la adquisición de una imagen, la confección de un estandarte “pintado al óleo sobre raso azul celeste, festoneado con cordón de oro, de plata o de seda… según disponibilidades económicas”

Efectivamente se realizó tal sudario. En la prensa de 24 de Abril de 1943 se anunció su confección “por el afamado artista Don Vicente Ros”, considerándose “…un acierto de expresión profundamente teológica. Del centro, merced a la hábil combinación de los colores, parece querer desprenderse el Hijo del Hombre”. En su parte superior e inscrito en una especie de cinta figura la inscripción “RESURREXIT” (Resucitó)
Se hizo el encargo de la imagen al prestigioso escultor D. Juan González Moreno, no sin antes haber desechado otras opciones de las escuelas castellana, andaluza y levantina.

Los promotores de la idea, costearon de su peculio particular la primera entrega que habría de hacerse al escultor siendo entregada la imagen y realizándose la primera procesión en condiciones ambiguas pues la prensa local del 9 de Abril de 1943 hacía la salvedad que la agrupación era “…completamente autónoma”.

La primera salida en procesión se realizó el día 25 de Abril de 1943, en condiciones altamente precarias, ya que al no poderse confeccionar las túnicas, se aceptó el ofrecimiento de las agrupaciones marrajas de San Juan, Agonía y Descendimiento, las que se diferenciaban claramente por el color de las botonaduras, rojos, morados y jínjol.

Basándose en los criterios generales establecidos en 1942, aunque con bastantes restricciones y cambios, se establecía definitivamente que “…tras el estandarte de raso blanco y azul con el emblema de la agrupación, formarían dos filas de penitentes con túnica de lanilla blanca, capirote de raso blanco, cíngulo azul, zapatillas de charol con hebillas de plata y lazo azul y guantes de piel blanca”. Y se fijaba también (según consta en cita periodística de 19 de Abril de 1943) que “…cada penitente portará en sus manos un banderín de raso blanco… puesto en una vara de cruz labrada, de bronce”

Delante del único trono de la procesión prestado por la Parroquia del Inmaculado Corazón de María de Barrio de Peral, pequeño y sencillo, marcharía “…una orquesta (novedad no prevista antes) y un orfeón”. Y entre las dos filas de penitentes se contaría con la presencia “de gran número de niños vestidos de monaguillo y ángeles, con campanillas e incensarios”. Cerraría el cortejo, como ya era habitual: “el clero y representación de los cofrades”.

Con toda urgencia se estudió el recorrido, considerándose el más idóneo y preparado para el lucimiento, el que habría de discurrir por la calle del Aire, Plaza de Prefumo (San Sebastián) Puerta de Murcia, Santa Florentina, San Fernando, Plaza de Máiquez (Sevillano), Serreta, Caridad, Plaza del Risueño, Duque, Cuatro Santos, Aire, Cañón, Subida a la Muralla, Monjas, Plaza del Ayuntamiento, Mayor, de nuevo Prefumo y Aire y conclusión en Santa María.

Las crónicas periodísticas encargadas de resaltar el acontecimiento no fueron demasiado explícitas, aunque sí se dijo que “…las calles se llenaron de gente, que los balcones se engalanaron profusamente, que fue constante el repiqueteo de campanas y el estallido de cohetes, y que sobre Jesús Resucitado llovieron los pétalos de rosa”. Descripción ésta ciertamente lacónica, pero bastante descriptiva.

Pero algo que llamó poderosamente la atención durante este primer desfile del Domingo de Resurrección de 1943, y que suscitó comentarios muy elogiosos, fue que al llegar el cortejo frente al templo de la Santísima Virgen de la Caridad: “…fueron abiertas de par en par sus puertas, y vuelto el trono del Resucitado hacia la imagen de la Patrona, los portapasos echaron pie a tierra” haciendo todavía más emocionante el encuentro.
En vista del éxito obtenido por esa primera salida de la procesión, y del vacío legal en el que quedaban los componentes de la Agrupación, sus organizadores solicitaron al Iltmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Cartagena D. Miguel de los Santos Gomara, la necesaria autorización para constituirse en Cofradía, autorización que les fue concedida el 29 de Diciembre de 1943.

Es pues ésta fecha, la que con exactitud, señala la fundación de la Cofradía. Resultó elegido primer Hermano Mayor D. José Antonio Pérez González, siendo fundadores Julio Sarabia, Francisco Sarabia, Manuel Hidalgo, Natalio Murcia, Juan Jorquera, José Zarco, Eduardo Cañabate, , José Bonmatí, Antonio Vera, José Escarabajal, Dolores Bonilla, Rosendo Bretau, José Aullón, Esteban Satorres y Rafael Faz.
           
Tras estos primeros años, difíciles y con una más que precaria economía, pero con una ilusión desbordante, se siguió trabajando,  logrando en años sucesivos la incorporación de las agrupaciones que hoy lo componen. En primer lugar la Agrupación de la Santísima Virgen del Amor Hermoso, (1946) tras ella La Agrupación de la Aparición de Jesús a la Magdalena (1947) Soldados Romanos (1949), Aparición a los Discípulos de Emaús (1957) y Aparición a Santo Tomás (1963).

Con estas seis agrupaciones llegaría el 25 aniversario (Bodas de Plata)

En 1982 se fundaron las Agrupaciones del Santo Ángel de la Cruz Triunfante, Sepulcro Vacío, Aparición a los Apóstoles en el Lago de Tiberíades y San Juan Evangelista, creándose en el año 1998 la del Santísimo Cristo de la Resurrección, quedando configurada la Cofradía con sus actuales Agrupaciones.

Durante este periodo sucedieron al Hermano Mayor fundador, D. Eduardo Cañabate Navarro, D. Joaquín Boj Segado, D. Ángel Lorente Gallurt, D. Benito Martínez Escolar y el actual D. Tomás Martínez Pagán.

Por decreto del Iltmo. y Rvdmo. Obispo de Cartagena D. Javier Azagra Labiano de fecha 18 de Julio de 1.984, se autorizó a utilizar el título de Ilustre, al tenerse muy en cuenta “...sus dilatados años de existencia y su contribución a la religiosidad popular y a las tradiciones pasionarias de la ciudad.”

Con fecha 14 de Septiembre de 1.987, al haber aceptado S.M. El Rey D. Juan Carlos I, el nombramiento de S.A.R.  El Príncipe de Asturias como HERMANO MAYOR HONORARIO de la misma, se autorizó a la denominación de Real y a la inclusión en su escudo de la corona real.



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