lunes, 27 de octubre de 2014

PREGÓN DE 2008


En la primera intervención del pregonero hace su presentación introduciendo a las Vírgenes de las distintas Hermandades. De la Alegría dice:

“Y cuando el sol estalle
En su luz dorada
De una mañana que amanece
De azules clareada,
Que en tu rostro se dibuje
La incontenible algarabía
Que las campanas anuncian
Y que es causa de nuestra Alegría.”


Para finalizar el Pregón se refiere al Domingo de Resurrección de la siguiente forma:

“Domingo de Resurrección.

Que la luz del mundo se ha impuesto a las sombras de la noche estallando en un canto de gloria. ¡Cristo Vive! La muerte ya no tiene la última palabra. 

Todo tiene sentido, la pasión, la cruz, y la muerte. Todo ha sido el camino elegido por Dios para llegar a la Resurrección y la gloria.

Y todos tenemos que asistir a esa gran fiesta de la Iglesia, en la que se celebra el triunfo de Cristo sobre la muerte.

La resurrección es la que hace que la crucifixión tenga sentido. Este será siempre el fundamento de la fe. Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana nuestra fe.

La Resurrección de Cristo, significa el comienzo de un nuevo ciclo y una nueva tierra. Es una fuerte llamada al apostolado. Por eso no podemos pasar indiferentes ante el abandono y la soledad de los ancianos o ante la angustia de los hogares sin trabajo o el dolor y el sufrimiento de los enfermos.

Cristo está muriendo en cada uno de estos hermanos y a cada uno de ellos debemos llevarles la alegría de la vida eterna.

Cristo nos dio una razón para vivir y una esperanza para morir. Jesús, el que fue niño en Belén, el hombre de Nazaret, el Rey de Reyes, ha resucitado.

Y pudo evitar las amarguras, las humillaciones, el juicio injusto, la vergüenza del patíbulo, los clavos, la lanzada… pero quiso sufrir por nosotros. Para llenar el mundo de Paz, Misericordia, Esperanza, Humildad, Paciencia, Alegría y Resurrección.

Hoy, cuando estamos absorbidos por afanes materiales y nos dejamos llevar por emociones fáciles, no podemos ignorar lo que en el mundo nos rodea: terrorismo, hambre, guerras, intolerancia…

Por eso es bueno que la Semana Santa nos ayude a comprometernos y nos recuerde que nuestra oración sigue siendo oída por quién quiere y puede dar sentido a nuestra vida y a los valores de este mundo. 

Cofradías de El Puerto, estad orgullosas de todo lo que hacéis honrando a Cristo y María. No hay quién se lo merezca más. Seguid haciendo hermosos pasos para ellos y hermosas tallas que los representen.

Dadles honor y gloria con alegría, pues nunca la humanidad recibió mayor gracia que la que ellos nos dieron. 

Cofrades de El Puerto que vivís a lo largo del año el espíritu de hermandad. Mostrarlo dentro de una semana a todos los que os presencien. Dad esa manifestación pública de fe en las calles. 

A vosotros os toca mostrar que Jesús no ha muerto ni ha sido derrotado.

Cuanta más negación haya de Dios, más seria obligación tendremos de manifestar a Dios en las calles. 

Cuando más dificultoso sea el mar que debe surcar la nave de la Iglesia, con más fuerza debemos sujetar los remos y más alto llevar el pabellón de la fe y más fuerte deberá ser el grito de amor y esperanza cristiana.

He dicho.


Guillermo Riol
Texto extraído de la Publicación
del Pregón de la Semana Santa 2008



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