martes, 8 de abril de 2014

LA CUARESMA SEGÚN... UN NAZARENO


El pasado 5 de Marzo fue Miércoles de Ceniza, lo que significa para los cristianos que empezó la Cuaresma. Para mí, nazareno desde hace mucho años, llega un tiempo de reflexión y recogimiento en el que mis visitas a la Iglesia son mas frecuentes que el resto del año, simplemente porque necesito hablar con más con Él. En mi caso, la Cuaresma es una época triste porque me hace recordar el terribles sufrimiento que padeció Jesús durante sus últimos días en la tierra, pero muy alegre también porque al final de la Cuaresma todo cobra sentido y nos hace ser participes de la Resurrección de nuestro Señor.

En nuestra tierra la Cuaresma es un poco más especial si cabe, puesto que comenzamos a respirar ese olor a incienso que nos va indicando que se acerca la Semana Santa. Porque la Cuaresma también es  sinónimo de ensayo de costaleros, trasiego continuo por las casas de hermandades de nazarenos que habitualmente no pasan por allí, triduos, arreglo y limpieza de hábitos de nazarenos, ir preparando el capirote para que tenga forma, adquisición de papeletas de sitio……. Porque la Cuaresma es la antesala de una Semana en la que los sentimientos, las creencias, los miedos, las deudas adquiridas y las gracias debidas se hacen presentes de una manera extraordinaria, pero inexplicable para quien no lo vive desde la fe.

Porque esta semana no deja indiferente a nadie. Algunos lo ven como un acontecimiento cultural, otros como folklore, otros como un acto religioso…..Pero lo que es indudable es que aglutina un numero enorme de personas que hacen todo lo posible por estar presentes en los desfiles procesionales, participando o como mero espectador , lo que da una idea de la importancia social que tiene esta celebración.

A los que hablan de la semana santa sin haber participado de ninguna manera, les recomiendo que lo prueben. Como quieran, ya que hay muchas maneras de ser parte de una hermandad. Que sientan ese cosquilleo en la barriga cuando se va a cercando tu dia. Que vean el montaje de los pasos, como se limpia la candeleria, como se bordan los mantos, como se colocan las flores en los pasos, como se visten de nazarenos , como se fajan los costaleros…. Y que sientan un rezo delante de un paso, una lagrima por una pena que duele y por la que se Le pide ayuda, un llanto por una alegría por la que se da gracias, un suspiro por aquella persona que ya no está con nosotros pero sigue estando dentro, un pellizco en el alma cuando miras una imagen, una pena profunda e incontrolable cuando te comunican que no se puede procesionar por la lluvia, la mirada inocente de un pequeño que se estrena en la hermandad, la mirada de tristeza del hermano que no sale más…. Y tantos y tantos sentimientos que rodean una hermandad y que no se puede contar porque para cada persona las vivencias cambian y las sensaciones son diferentes.

En mi experiencia personal no puedo hablar de como son las vivencias debajo de un paso porque nunca he tenido la suerte de ser costalero, pero por lo que me dicen buenos amigos, es algo tan grande que nunca sabrás lo que se siente sino lo vives desde dentro. 

El nazareno ilumina el camino de sus titulares y cumplen su penintencia de manera anónima y callada, que tan solo se rompe por el sonido de la vara del diputado de tramo que indica si debe andar o si debe esperar.  Y durante el tiempo que dura la salida procesional tengo mas de una conversación con Ella. Le cuento, le pregunto, le pido y le agradezco.  Sobre todo le agrazdezco, por tanto y tanto que me ha dado.

Pero cada nazareno tiene sus propias circunstancias personales por lo que los sentimientos son muy diferentes según quien los cuente.

Aunque a todos nos une el amor hacia nuestros titulares y nuestro espíritu de colaboración con la hermandad para que la estación de penitencia pueda realizarse con el mayor respeto y celeridad posible.

Este año volveré a acompañarlos si el tiempo lo permite, y no paro de contar las horas que faltan.

En fin, pero es mi punto de vista, que no tiene porque ser representativo de nadie… o sí.


José Manuel Pérez de la Lastra
Nazareno de la Hdad. de la Misericordia.
Fotografía de Germán Arjona.



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